Star Fox: El renacer del equipo de Fox McCloud

Una producción de altísima calidad que devuelve a la vida una saga histórica con el estándar técnico de la nueva generación, logrando su mejor versión en lo jugable pero manteniéndose ultra conservadora en su estructura. 
Para cualquier apasionado que haya crecido con una Nintendo 64, enfrentarse al anuncio de un nuevo Star Fox genera nostalgia, pero sobre todo una profunda incertidumbre por saber qué van a hacer para traer este título de regreso.
El título original de 1997 lideró una época dorada, pero hoy, casi 30 años después, el shooter on rails se volvió un género de nicho y la saga ha sufrido un desgaste complejo. Por eso, esta nueva versión para Nintendo Switch 2 se planteaba como una opción fascinante para analizar: Nintendo no buscó hacer una remasterización superficial, sino un remake completo desde cero.
Con la audiencia mirando con lupa cómo se traía de regreso una marca tan querida, el impacto de este título radicaba en demostrar si la fórmula clásica seguía vigente en pleno 2026 o si había quedado anclada en el pasado. Como reviewer, tengo una premisa innegable que comparto con la comunidad: si hacés el remake de un pilar de la industria, las cosas que hoy ya fueron superadas se tienen que expandir; los mapas tienen que ser más grandes y tiene que haber niveles nuevos. Eso no se negocia. 
UN DESPLIEGUE VISUAL BESTIAL (Salvo por un detalle)
Llevando la experiencia al televisor a 4K y 60 fps súper sólidos, el juego mantiene la estructura base de rutas alternativas, pero el peso generacional a nivel técnico es sencillamente increíble.
Visualmente apuesta por un fotorrealismo estético que rinde homenaje a lo que el original quería imitar en su época, destacando una iluminación dinámica brutal que te hace olvidar el hardware en el que estás jugando; ver los destellos láser reflejados en tiempo real sobre las paredes en el pasillo metálico del final es una locura.
En mi consideración, estamos ante el título que más calidad gráfica tiene de todo el catálogo first-party de Nintendo en la consola, superando con holgura el listón gráfico que hasta ahora lideraba Metroid Prime 4. Sin embargo, este despliegue flaquea de forma muy incómoda en el nivel “Solar”, donde la saturación de rojos y reflejos llamativos te impide diferenciar a los enemigos de la propia lava del sol, arruinando la claridad para fijar los objetivos. 
UN REDISEÑO IMPECABLE
A nivel jugable, el salto en calidad de vida se agradece desde el primer minuto. Revisé el título original antes de adentrarme en este lanzamiento para volver a experimentar el mando de Nintendo 64, y el cambio es rotundo.
El problema de aquel control era la incómoda sobrecarga en la mano derecha: usar los botones C para acelerar y frenar hacía imposible ejecutar esas maniobras en simultáneo mientras disparabas el láser o tirabas una bomba. El remake soluciona esto por completo al mapear las acciones en los botones tradicionales (B, A, X, Y); al estar todo bajo el recorrido natural del pulgar, podés mantener el fuego abierto mientras controlás la velocidad con total fluidez. Por otro lado, poder ejecutar el famoso “B-roll” y el nuevo cambio de dirección simplemente con las flechas es mucho más práctico.
Esta comodidad ergonómica se traslada de forma espectacular al submarino Blue Marine, donde Nintendo logró transmitir de manera física y casi inexplicable la sensación real de moverse bajo el agua. El tanque Landmaster también se desplaza de forma increíble; es verdad que es un toque tosco y tiene un sutil delay al despegar con L y R, pero se justifica perfectamente por su física de peso pesado.
EL SABOR AMARGO DE LA FALTA DE ESCENARIOS
Lamentablemente, el diseño técnico guarda un par de decisiones cuestionables que empañan el resultado…
Por un lado, se eliminó el indicador visual clásico que ponía enrojecidas las zonas de los jefes al recibir daño; al depender sólo de un sutil sonido, muchas veces te quedás con la duda de si estás impactando bien.
Por el otro, el juego comete el error grave de no agregar ni un solo nivel nuevo a la campaña. Los nuevos modos de juego están bien, pero se sienten como meros agregados accesorios. Quedarse exactamente con los mismos escenarios sin sumar dos o tres fases nuevas para el Blue Marine, el Landmaster o el Arwing se siente como una oportunidad perdida. 
¿DÓNDE SE PARA ESTE STAR FOX FRENTE A LA COMPETENCIA?
A nivel de expectativas, el juego cumple con creces al rescatar del olvido a una saga mítica con una calidad digna de un Triple A de estos tiempos, aunque replicar el impacto histórico de Star Fox 64 era una misión imposible. El loop de juego mantiene intacta esa alma de arcade original; esa estructura de shooter on rails donde todo se basa en memorizar la aparición de los enemigos, pulir los reflejos para encadenar combos de puntaje y reaccionar en milisegundos para activar los desvíos de ruta. Las runs siguen siendo cortas —con un promedio de entre 50 y 70 minutos—, pero se enriquecieron con un detalle fantástico: animaciones contextuales de transición que varían completamente según el nivel del que vengas y hacia dónde vayas, como ver a Fox tomando un vaso de agua si llega a Magnet desde Solar.

Los videojuegos de hoy, en especial los remakes de grandes pilares de la industria, deben evaluarse bajo el prisma de la evolución del mercado. El concepto clásico de arcade basado estrictamente en morir y reiniciar sufrió una mutación inevitable, dando pie a un subgénero roguelike con upgrades permanentes que hoy define a la perfección el éxito de exponentes contemporáneos como Saros (86 puntos). Al poner a este nuevo Star Fox frente a frente con ese estándar actual, la entrega se ubica en un terreno firme pero condicionado por su propio legado. En mi consideración, el título se distancia con comodidad de los conformistas 81 puntos que en su momento rascó Star Fox 64 3D en Nintendo 3DS gracias a su rotundo salto ergonómico y técnico, pero la total ausencia de escenarios inéditos le impide sentarse a pelear en la mesa de los 89 puntos que el gigante de Nintendo 64 mantiene como un techo inamovible. Es una producción de una factura altísima que devuelve a la vida una franquicia histórica, donde el jugador de la vieja escuela recordará con total nitidez el impacto visual de su iluminación dinámica, pero lamentará la falta de osadía de Nintendo para expandir el universo jugable. 
¿Para quién es este juego? Es una compra imprescindible para los fanáticos de la nostalgia y los amantes de las experiencias arcade directas que buscan esa rejugabilidad infinita clásica (demandando más de 8 horas para exprimir todas las rutas reales). Si sos un jugador contemporáneo muy acostumbrado al progreso permanente de los títulos actuales, quizás te entre la duda de si vale la pena el desembolso; sin embargo, sabemos que estamos hablando de un first-party de Nintendo y la compañía jamás ofrece descuentos significativos en sus títulos principales. Esperar una oferta acá no es una opción realista: si sabés a lo que venís y extrañas el ritmo de la vieja escuela, pagar el precio completo desde el primer día se justifica con creces. En definitiva, aunque no logre emular el impacto revolucionario de 1997, es una producción de una calidad altísima que no solo le hace justicia a su legado, sino que logra revivir una franquicia histórica y deja las puertas abiertas de par en par para el futuro de la franquicia.

Tiempo de juego: 8h (68m primera run) | Puntaje: 83 Puntos

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