Phantom Blade Zero: primeras impresiones tras una hora en gamecom latam 2026

S Game se lució con uno de los stands mejor ambientados del evento, con una decoración que coincidía perfectamente con el setting del juego. Y la verdad es que después de una hora con Phantom Blade Zero en mano, el stand no fue lo único que impresionó.

Un hack and slash con personalidad propia

Lo primero que hay que aclarar es que Phantom Blade Zero no es un soulslike. Es un hack and slash puro y duro, con un ritmo de combate que hace acordar mucho a Ninja Gaiden y Devil May Cry: veloz, cinemático y con secuencias largas que se arman con pocos botones. Tocás dos o tres veces cuadrado y el personaje ya está encadenando combos vistosos. No es frenético en el sentido caótico, sino que tiene un flow que se va dominando con el tiempo.
El arsenal disponible en la demo era de ocho armas distintas, con posibilidad de que el juego final llegue a trece. Hay katanas, espadas largas, discos que funcionan como boomerangs que persiguen al personaje y una cabeza de dragón que literalmente te la ponés y empezás a quemar a todo lo que tenés enfrente. Los finishers son lo más vistoso del combate y hay bastante variedad entre ellos.
El sistema de barras agrega profundidad: vas cargando con cada golpe y al llenarla podés ejecutar ataques especiales tanto con tus habilidades principales como lanzar las armas secundarias.

Más metroidvania de lo que parece

Algo que no esperaba y que suma mucho es el componente de backtracking. Al derrotar un boss desbloqueás nuevas habilidades que te permiten volver a zonas anteriores y acceder a lugares que antes no podías. Es más metroidvania que otra cosa, y eso le da una capa extra de exploración que va más allá del combate puro.
El checkpoint del juego es una campanita que tocás, muy similar a lo que hacía Wukong con sus altares. Los enemigos derrotados no reaparecen cuando guardás: si limpiaste una zona y llegás al checkpoint, esa zona queda limpia. Eso hace que el juego se sienta un poco más accesible que otros del género, algo que también se refuerza con las tres dificultades disponibles.

Duración y rendimiento

En 40 o 50 minutos de exploración recorrí bastante mapa, lo que me generó cierta duda sobre la duración total del juego. Al consultarle a uno de los devs presentes, no me quiso confirmar qué porcentaje representaba lo jugado, aunque sí me aclaró que lo que recorrimos era una side quest. Si eso es cierto, el juego principal podría ser considerablemente más grande de lo que parecía. El otro punto que hace ruido son los tiempos de carga: incluso corriendo en hardware de alta gama, las cargas llegaban a los 30 o 40 segundos. Con el lanzamiento el 8 de septiembre, es algo que el estudio va a tener que resolver.

Los bosses tienen personalidad propia

En la hora de juego pudimos enfrentarnos a un mini boss y a un boss más complejo que fue lo más memorable de la sesión. Este último se componía de un personaje principal acompañado por siete ninjas, y al derrotar al principal, los ninjas lo tomaban como marioneta controlándolo con hilos rojos. Es exactamente el tipo de diseño que se te queda grabado y que habla bien del nivel de creatividad que tiene el estudio para los encuentros. No es casualidad que el stand estuviera ambientado en esa misma estética: los hilos rojos y la marioneta eran parte central de toda la decoración. Si querés ver cómo estaba armado el stand, ya está disponible en nuestro canal el recorrido completo.

Música y ambientación

La música es un punto alto. Mezcla rock electrónico con instrumentación que recuerda mucho al tono de Ninja Gaiden, intensa y que acompaña bien el ritmo del combate. El juego es también muy cinemático, con transiciones y animaciones que le dan una presentación de producción muy alta.
Phantom Blade Zero sale el 8 de septiembre como exclusivo temporal de PlayStation 5 en consolas por 12 meses, y también en PC desde el día uno. Es uno de los títulos que más expectativa me generó del evento y el 8 de septiembre no puede llegar rápido.Si querés escuchar todas nuestras sensaciones en profundidad no te pierdas el último programa donde lo charlamos a detalle.
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