De la mano de Shapefarm, Orbitals (2026) desembarca en Nintendo Switch 2 de forma exclusiva con una propuesta cooperativa a pantalla partida que mira de frente al concepto popularizado por Josef Fares en It Takes Two o Split Fiction, pero trasladándolo con ideas propias y una identidad artística inconfundible.

UNA CARTA DE AMOR VISUAL AL ANIME RETRO DE LOS 80
Lo primero que entra por los ojos en Orbitals es un apartado artístico formidable que merece un párrafo aparte. El trabajo de Shapefarm para emular la estética del anime tradicional de los años 80 es sensacional: el juego utiliza una técnica brillante donde el entorno corre capeado a 30 fps, la animación de los personajes principales se despliega a 24 fps y los elementos de fondo se mueven a 12 fps.
Esta disparidad deliberada en las tasas de refresco logra una sensación visual impresionante, haciendo que sientas literalmente estar manejando una película de animación de época con tus propios mandos. El despliegue estético se complementa de manera perfecta con una banda sonora pegadiza y una narrativa de ciencia ficción original.
A nivel argumental, el juego arranca con una espectacular intro estilo anime donde vemos a Maki y Omura de niños siendo resguardados por una anciana en cápsulas de soporte vital que crean clones de ambos poco antes de que su nave explote. Quince años después, con los hermanos ya adultos en una estación espacial en decadencia, una peligrosa tormenta cósmica amenaza con destruir su hogar. La misión del dúo será cruzar el muro de la tormenta hacia zonas inexploradas para recolectar piezas clave que activen los escudos protectores, entrelazando momentos de humor con reflexiones maduras sobre el trauma y el crecimiento.

UN LOOP DE PUZLES FLUIDO, COMPACTO Y COHERENTE
A diferencia de otros referentes del género que cambian radicalmente de mecánicas cada cinco minutos, Orbitals busca ser una experiencia mucho más compacta y coherente. Acá no hay secuencias de acción desenfrenada ni enemigos para eliminar de forma masiva; casi todo el recorrido se sostiene sobre la resolución de puzles en tercera persona donde ambos jugadores deben combinar herramientas que se complementan de manera ingeniosa.
Desde pistolas de agua y cables para tirar de objetos, hasta un arma tipo microondas para controlar robots, jetpacks o topos mecánicos subterráneos, el diseño de niveles exige estar constantemente con un ojo en tu pantalla y otro en la de tu compañero. El juego logra así un ritmo de navegación muy ágil y un equilibrio de desafío perfecto que invita a la comunicación constante sin llegar a sentirse frustrante.

EL BACHE EN EL ESPACIO Y UN CLÍMAX CINEMATOGRÁFICO
El punto menos inspirado de la aventura se da en las secciones donde pasamos a controlar la nave espacial. Aunque tienen un peso narrativo importante y sirven para desplazarse entre distintas zonas activando interruptores o limpiando basura galáctica, se sienten como fases de transición un poco flojas que no llegan a emocionar ni a estar a la altura de la fantástica exploración a pie.
Por suerte, el tramo final se recupera a lo grande: el jefe definitivo y las secuencias de persecución posteriores son híper intensas, épicas y sumamente cinematográficas, alcanzando el clímax que todo homenaje al anime merece. Como un extra divertido, el juego añade coleccionables escondidos que permiten desbloquear minijuegos cooperativos dentro de la nave, como saltar a la soga.

¿DÓNDE SE UBICA ORBITALS DENTRO DEL GÉNERO?
Más allá de su estética, ubicar a Orbitals frente a otros referentes cooperativos ayuda a entender el alcance de su propuesta. En mi escala de valoración, se ubica holgadamente por encima de propuestas cooperativas más encorsetadas como A Way Out (78 puntos), gracias a la mayor profundidad de sus puzles en tercera persona y a un diseño de niveles mucho más dinámico. Sin embargo, se queda un escalón por debajo de la reinvención constante de Split Fiction (86 puntos) y lejos del techo técnico y conceptual que representa It Takes Two (90 puntos), un título que sigue jugando en su propia liga en cuanto a variedad de situaciones y rejugabilidad.
¿Para quién es este juego? Es, sin dudas, una cita obligada para los amantes de la estética de animación clásica y una recomendación perfecta para quienes busquen una aventura cooperativa fluida, visualmente hermosa y con una coherencia tremenda en su diseño. En cambio, para aquellos jugadores que esperen la sorpresa constante, la acción frenética o la rejugabilidad infinita de los grandes exponentes de Hazelight, la escala más acotada de Orbitals puede sentirse un poco contenida.
Tratándose del trabajo de Shapefarm, el juego demuestra que no hace falta saturar al jugador de mecánicas para entregar una experiencia cooperativa memorable. Con una duración ajustada que no estira el chicle innecesariamente, Orbitals es un viaje simpático, directo y repleto de personalidad que vale totalmente la pena compartir en pantalla partida.
Tiempo de juego: 5h 30m

24 años, argentino viviendo en España. Ex Head Coach profesional de Valorant, fanático de los jueguitos de toda la vida y amateur en esto de escribir reviews.
