Last Flag Review, una vuelta de tuerca que no termina de cerrar

El juego de Night Street Games (estudio fundado por el vocalista de Imagine Dragons y su hermano) salió a la luz del día con una fórmula que intenta renovar el género. El problema es que se gasta mucho antes de lo que uno esperaría.
Last Flag tiene como eje central el ya conocido captura la bandera: dos equipos, dos bases, un objetivo. Pero sobre esos cimientos el juego construye una mescolanza de mecánicas que, al menos sobre el papel, suena interesante. Uno de los cinco integrantes del equipo puede esconder la bandera en cualquier punto de su mitad del mapa, con un minuto para hacerlo.
A partir de ahí el regresan todos a base y los objetivos que tenes en la partida van desde capturar alguna de las tres zonas disponibles que generan puntos con el tiempo y activan un escáner que va descartando cuadrículas del mapa enemigo para facilitar la búsqueda. O podés ser directamente el que va a buscar la bandera rival, tarea que en ocasiones se traduce a buscar una aguja en un pajar. Tras varias sesiones, los escondites empiezan a repetirse bastante, priorizando más la incomodidad de acceder al lugar que el ingenio real o creatividad. Una vez encontrada la bandera, hay que llevarla a la base propia y defenderla durante un minuto mientras el equipo contrario intenta recuperarla.
A todo esto se le suma que los personajes tienen habilidades que se pueden ir maxeando al más puro estilo Smite, y en el mapa hay robots desperdigados que te dan plata para mejorar esas habilidades, algo que también conseguís matando rivales. Sobre el papel suena a profundidad extra, pero en la práctica termina haciendo más ruido frente a todo lo que el juego ya intenta presentar que aportando algo real.
Durante las primeras partidas puede ser genuinamente divertido. Ese primer momento de robar la bandera, llevarla corriendo y defenderla tiene cierta espectacularidad. El tema es que una vez que se repite, esa sensación no vuelve, y el loop empieza a sentirse regular y monótono más rápido de lo que esperaba. Mi primer contacto con el juego fue hace cerca de seis meses, y desde entonces solo se agregaron dos personajes. Mucho de lo que era el título entonces sigue igual hoy.
UNA SALIDA FALTA DE CONTENIDO
La variedad de personajes con la que sale Last Flag es de apenas 9 en un formato 5v5 sin repetición dentro del equipo, lo que se queda corto comparado con otras propuestas del mercado y encima varios de esos competidores son free to play. Los personajes representan diferentes culturas, lo cual se agradece, pero no traen ideas nuevas al género. Y para colmo, el meta favorece con creces a los personajes a distancia por sobre los cuerpo a cuerpo, lo que achica bastante las opciones viables. A eso sumale que al momento de esta review el juego cuenta con un solo mapa, lo que para un título que le pide repetición constante al jugador es un problema serio.
UNA ESTETICA CONOCIDA
Visualmente el juego recuerda mucho a Team Fortress mezclado con una versión de Unreal Engine con gusto a Fortnite. No es desagradable, pero tampoco propone nada propio ni memorable.
La música acompaña bien pero es siempre la misma, y genera una sensación constante de estar en un programa de televisión tipo Juegos del Hambre.
JUGANDO DE VISITANTE
Otro punto flojo para la región: de momento el título no cuenta con servidores en Brasil, y los más cercanos son los de Norteamérica, lo que genera bastante diferencia en estabilidad respecto a los otros jugadores. Con la poca base de usuarios que tiene actualmente, encontrar partida tardaba más de la cuenta, y en varios casos el juego directamente nos metía en partidas ya iniciadas.
UN RAYO DE LUZ AL FINAL DEL CAMINO
Night Street Games ya publicó su hoja de ruta para nuestro invierno y promete bastante: un nuevo agente, un nuevo mapa, un modo de juego adicional y el lanzamiento en Xbox y PlayStation. Si cumplen, varios de los problemas más grandes de esta review dejan de existir. Habrá que ver. De momento está disponible en Steam a 5 dólares para LATAM (15 dólares para el resto del mundo, unos 11,99 euros en Europa). Un detalle a favor: las partidas duran como máximo 15 minutos, así que si tenés poco tiempo, al menos eso no es un problema.
Last Flag termina siendo un título gauchito con buenas ideas que, tras la repetición que exigen este tipo de juegos, empieza a cansar y pierde el atractivo rápido. Llega tarde a esta camada de juegos como servicio estilo hero shooter, en un mercado muy competitivo donde los referentes son gratuitos y tienen años de contenido encima. Si están en LATAM y buscan algo para jugar un par de noches con amigos, por cinco dólares se justifica. Ahora, si están pagando los 15 dólares del precio internacional, hay opciones mucho más completas en el género antes de llegar a esta.
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