Análisis Ground Zero: El survival horror que revive la esencia de Resident Evil y Dino Crisis

Estamos hablando de un juego que bebe completamente de los clásicos de Capcom, especialmente de Resident Evil y Dino Crisis. En este caso, sus desarrolladores decidieron unir ambas fórmulas y, sinceramente, el resultado es muchísimo mejor de lo esperado.
La realidad es que Ground Zero tiene una obra muy sólida entre manos y logra capturar casi a la perfección esa magia de los survival horror clásicos de finales de los 90 y principios de los 2000.

Un apartado gráfico que respira nostalgia

Vamos a comenzar por uno de sus puntos más importantes: el apartado visual.
Gráficamente, Ground Zero inspira prácticamente el 99% de lo que veíamos en los Resident Evil originales. Fondos prerenderizados, cámaras fijas y personajes modelados en 3D conforman una estética extremadamente retro que inmediatamente recuerda tanto a Resident Evil como a Dino Crisis.
Eso sí, algunos escenarios tienen fondos animados o pequeños movimientos que pueden verse algo extraños en determinados momentos. Sin embargo, lejos de romper la experiencia, terminan aportando todavía más personalidad al conjunto.
A diferencia de varios clásicos de Capcom, Ground Zero apuesta por escenarios muchísimo más amplios y detallados. Hay una mayor escala en el diseño artístico, pero sin perder jamás la esencia del survival horror tradicional.

Controles clásicos… o modernos

Otro punto interesante es que el juego permite elegir entre controles tipo tanque o un esquema más moderno al estilo Resident Evil Remake.
Si optamos por los controles clásicos, ya sabemos perfectamente las limitaciones y complicaciones que eso conlleva pero si elegimos el sistema moderno, el movimiento se adapta según el cambio de cámaras, algo muy similar a lo visto en el remake de Resident Evil de GameCube.
Y acá aparece uno de esos detalles curiosos: en situaciones de tensión o combate, el cambio constante de cámaras puede provocar que el personaje entre en una especie de “loop” de direcciones y termine mareando al jugador.
¿Es un fallo? Técnicamente podría considerarse así. Pero también es parte de la experiencia que estos juegos tenían en aquella época, y Ground Zero decide trasladarlo de manera muy fiel.

Más dinámico de lo esperado

A pesar de inspirarse en survival horror clásicos, el juego tiene un ritmo mucho más ágil de lo que uno podría imaginar.
Nuestros personajes cuentan con: dash, esquiva, bloqueo y hasta contraataques.
Esto hace que el combate tenga bastante más profundidad y dinamismo que muchos títulos retro del género.
Por supuesto, tampoco falta el clásico inventario, la exploración y los puzzles que tanto definieron a Resident Evil.
Y justamente hablando de puzzles, si bien no llegan a ser extremadamente complejos, sí exigen muchísima atención al entorno. Más de una vez terminé recorriendo escenarios durante largos minutos intentando descubrir una pista que estaba escondida en una pared o en algún detalle del fondo.
Eso genera una sensación muy clásica de investigación y exploración que hoy en día casi no se ve.

Un sonido correcto que acompaña bien la tensión

En el apartado sonoro, Ground Zero cumple bastante bien.
La música recuerda muchísimo a los survival horror clásicos. Quizás no tenga temas extremadamente memorables, pero acompaña correctamente la tensión, el combate y los momentos de exploración.
Y sinceramente, eso era justamente lo que hacían muchos Resident Evil clásicos: utilizar la música como complemento atmosférico más que como protagonista.

Una historia cargada de horror biológico

Por el lado de la historia, seguimos a Seo-Yeon y Evan, dos soldados de élite enviados a una Corea del Sur devastada tras el impacto de un meteorito.
Al principio no se nos explica demasiado sobre lo ocurrido, pero rápidamente comenzamos a descubrir que la zona quedó completamente inhabitable debido a una extraña amenaza biológica.
A medida que avanzamos, aparece el verdadero horror: un parásito extraterrestre capaz de mutar diferentes criaturas y organismos.
No solamente transforma humanos en monstruos, sino también animales como perros y otras criaturas, dando lugar a una enorme variedad de enemigos.
Y aunque muchos conceptos están claramente inspirados en Resident Evil y Dino Crisis, el juego logra construir su propia identidad lo suficientemente bien como para mantener atrapado al jugador durante toda la aventura.
Además, la trama incorpora varios giros interesantes que ayudan muchísimo al ritmo narrativo.

Conclusión: un homenaje hecho con muchísimo cariño

Ground Zero es un excelente survival horror y uno de esos juegos que entienden perfectamente qué hacía especial al género clásico.
La gente de Malformation Games hizo un trabajo realmente muy bueno. Y lo mejor de todo es que no esconden sus inspiraciones: las abrazan constantemente mediante referencias, detalles y guiños directos a Resident Evil.
Desde pequeños easter eggs hasta su estructura jugable, todo recuerda a aquella época dorada del survival horror
Y sinceramente, Ground Zero logra revivir esa sensación de una forma muy auténtica. Sí, tiene algunos detalles propios de una producción indie. Hay pequeñas asperezas técnicas y ciertos momentos mejorables, pero en términos generales, el juego es extremadamente sólido, entretenido y sorprendentemente grande.
De hecho, si resolvemos todos los puzzles por nuestra cuenta y exploramos correctamente, estamos hablando fácilmente de más de 15 o incluso 20 horas de juego.
Para un survival horror independiente, eso es muchísimo contenido.
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